Cuanto más
andamos, tanto más retrocedemos. Cuando llegamos a la cumbre, estamos
también en la “sima” más profunda.
Consideramos
las vidas y los universos como una proyección a partir de Alfa (el Gran
Ser). Esta proyección tiene lugar en dos sentidos opuestos que,
imaginados sobre una vertical: cuando se asciende un escalón se
desciende automáticamente otro. De este modo ambos son un mismo
camino, pero al mismo tiempo son dos. Este parece ser el principio a
partir del cual todas las cosas tienen dos aspectos y cada partícula de
nuestro universo tiene su antipartícula. Imaginemos dos aspectos
diferentes pero complementarios, de modo que uno no puede existir sin el
otro: al aspecto ascendente le llamaremos Yo superior y al
descendente, pequeño Yo. Cada cual existe por el otro, si se
unieran desaparecería nuestra ilusión (la proyección)……..